Arrendar sin sorpresas: lo que debe tener un buen contrato

Un contrato claro protege tanto a quien arrienda como a quien es dueño. Estos son los puntos que no deberían faltar.
Identificación completa de las partes y de la propiedad. Nombres, documentos de identidad y la dirección exacta del inmueble, incluyendo estacionamiento y bodega si corresponden.
Monto del arriendo, forma de pago y reajuste. Deja escrito cuánto se paga, cuándo, por qué medio y cómo se actualizará el valor en el tiempo.
Garantía y condiciones de devolución. Indica el monto de la garantía y en qué plazo y condiciones se devuelve al terminar el contrato.
Duración, renovación y término anticipado. Define cuánto dura el contrato, cómo se renueva y qué ocurre si alguna de las partes quiere terminarlo antes.
Estado de la propiedad. Un inventario con fotografías al momento de la entrega evita discusiones al final del arriendo.